Publicado en Apuntes de aprendiz

Las aguas que pasaron


El verdadero cambio se da cuando miramos al error en la cara. Cuando lo dejamos de excusar, de evadir y de llorar. Iniciamos el proceso de ser mejores cuando levantamos la mano como signo del “Me hago responsable”, cuando decidimos dejar de hablar y por fin escuchamos lo que otros quieren decirnos, cuando aceptamos ese diagnóstico que tanto evadíamos.

El verdadero cambio se da cuando ponemos nombre a nuestro defecto de carácter. Cuando lo reconocemos, cuando lo empezamos a detestar y tomamos medidas para superarlo. Se da cuando decidimos bien, un día a la vez. Cuando tomamos al dolor como alarma para entrar en razón, y no como justificación para victimizarnos.

“Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos; si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more en tu casa la injusticia, entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás; y olvidarás tu miseria, o te acordarás de ella como de aguas que pasaron. La vida te será más clara que el mediodía; aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; mirarás alrededor, y dormirás seguro”.

Fue escrito hace miles de años en el libro de Job, en la Biblia. ¿Díganme si su mensaje no es vigente para el siglo XXI? Habla de arrepentirnos, de tomar medidas, de no tolerar en nuestra “casa” el pecado, de levantarnos más fuertes, de olvidarnos del pasado y buscar la esperanza del mañana. Habla de recuperar la paz… e incluso el sueño.

Si cambiamos de nombre, de residencia, de trabajo, de ropa, de opinión, de gusto, de círculo de amigos, pero no tomamos medidas con respecto a nuestros errores, ellos seguirán como huéspedes rebeldes en la casa. Hasta que no les miremos en la cara, les demos nombre y les echemos, no podremos transformarnos en mejores personas.

¿Cómo empieza este proceso? “Si dispusieres tu corazón…”.

¿Y cómo termina? “…te acordarás [de tus errores] como de aguas que pasaron”.

SÍ, HAY ESPERANZA.

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4 comentarios sobre “Las aguas que pasaron

  1. Me encantó! Como siempre, la verdad sin rodeos, Naru. :o)
    Tenemos que hacernos responsables de nuestras decisiones y darnos cuenta de que sí, dependemos de la gracia de Dios, pero hay un límite que Él no puede cruzar y es el de nuestra propia voluntad. Un abrazo!

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