Publicado en Apuntes de aprendiz

Derecho de piso


Nos encontrábamos tertuliando en una lomitería sobre la Av. Carlos Antonio López con un grupo de amigos, a quienes llamo cariñosamente “Los Mumos”. Reflexionábamos sobre el famoso “derecho de piso” que todos atravesamos en los distintos estamentos de la vida [la faceta más conocida es la laboral].

Salían muchas anécdotas, como el arquitecto recién graduado que se pasaba el día entero en la obra sirviendo tereré a su jefe, trayendo de aquí para allá los planos y controlando al personal. Arquitecto que hoy, gracias a que pagó el derecho de piso antes mencionado, gana importantes licitaciones con su empresa, y su trabajo de primer nivel se destaca en la arquitectura capitalina.

“Muchos perdieron el respeto hacia la autoridad”, era otro comentario. Es cierto. Se cree que el talento es el free pass para todo, no es así. Aquí va una anécdota: luego de una grave lesión de rodilla que tuve en el 2003, que ocasionó una cirugía y 2 años de fisioterapia, volví  a jugar básquetbol en 1ra división pero mi nivel de juego se vio afectado evidentemente en lo físico y anímico. Entonces, llegó una de las lecciones más grandes de humildad que aprendí: estar sentada en el banco de suplentes. No estaba acostumbrada.

Muy dentro de mí sabía que mi talento estaba intacto, pero tenía obstáculos que superar. La sombra del derecho de piso apareció de vuelta. Si mi entrenador me llamaba para entrar en el partido y cometía dos o tres equivocaciones -resultado de mi temor por lesionarme nuevamente y la falta de ritmo- me volvía a quitar. Allí hay dos opciones: O le lanzás una mirada de pichada y te sentás. O, acatás la orden con la mejor actitud que tengas, le das una palmadita en el hombro a la compañera que te sustituye, y te sentás esperando de vuelta tu oportunidad.

Si hablamos de orgullo, ese era un trago amargo. Pero al mismo tiempo era una gran prueba de carácter. ¿Saben?, en el banco de suplentes realmente sabés quiénes son los jugadores que quieren que gane el equipo, y quienes tienen una agenda personal [que si no se cumple, se enojan].

En esa temporada, fui a cada entrenamiento, sudé la camiseta, como las hormiguitas perseverantes me puse mejor físicamente, NUNCA le reclamé a mi técnico el que no me metiera más minutos, traté de enfocarme en la meta grupal, pagué el derecho de piso. Me determiné a que daría lo mejor de mí, aún entrando desde el banco. Tanto fue así que ese año del torneo quedé en el equipo ideal de la CPB [como mejor suplente de todos los equipos]. Es increíble ahora que lo pienso, y hasta simpático.

Es fácil escoger el camino del plagueo, de la crítica, de la falta de respeto, del chisme, de la comparación, o de la pichadura. En algún momento caí en eso, pero decidí esforzarme, trabajar diligentemente, y saber que -tarde o temprano- una cosecha lo que siembra.

Mis amigos saben que en el 2010 tuve una gran temporada deportiva. Terminamos el año campeonas, gané la titularidad de vuelta y tuve el gran honor de ser capitana del equipo. El derecho de piso fue pagado. Pero así también, el carácter fue pulido. De todas las alegrías me quedo con esa. Miro en retrospectiva y me acuerdo de los peores momentos deportivos que pasé. Hasta llegué a considerar “colgar los botines” [o championes de caño alto, jaja], pero algo [o Alguien] me decía “Seguí adelante. No entierres tu talento. No te sientes en la gradería, ése no es tu lugar. Tirá las semillas, vas a cosechar”.

Para todos los que se encuentren pagando derecho de piso, para los que no ven aparentemente el fruto del esfuerzo, les animo a que continúen por esa senda. A veces no estamos conscientes, pero esas autoridades nos están observando siempre [o le llegarán los comentarios sobre nosotros]. Se registra cada actitud [desde que cebás el tereré, hasta cómo actuás en el banco de suplentes]. Seamos honestos, nos gusta comer el postre, pero no los vegetales. Pero estos son necesarios. Son la escuela de la vida, son la antesala de lo que se viene. Y cuando llegue, vas a estar listo/a para las Grandes Ligas.

Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré [Mateo 25:23]

 

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9 comentarios sobre “Derecho de piso

  1. tarde o temprano- una cosecha lo que siembra y gracias a Dios me gustan los vegetales naru!!! todo con la mejor actitud!! habla mucho de nosotros…es por eso que estas donde estas naru…es por eso que estamos donde estamos…seamos humildes como vos decis, es la escuela de la vida! de todo aprendemos!

  2. Siempre te leo nunca te dejo un comentario por perezosa nomás Naru, jaja pero te doy un “me gusta” esto esta casi perdido hoy día y el trabajar con humildad siempre trae cosas buenas en todos los ámbitos ! 🙂

  3. Creo que la prueba de humildad nunca deja de aparecer en nuestras vidas! Aparece siempre y en todos lados, cuando menos la esperas, y realmente es un trago amargo. Pero vale la pena! Es durante las situaciones incomodas que sale a la luz lo que tenemos adentro verdaderamente, y no durante las victorias! Me gusto mucho tu post Naru!

  4. Buenisimo Naru como siempre.. Hablas con las manos..
    Muy cierto lo que decis, el derecho a piso cuesta pero despues vienen las grandes recompensas.. Hay que sudar la gota gorda y se vera el fruto..

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