Publicado en Apuntes de aprendiz

Lecciones de ballet


Todo empezó así: me regalaron una entrada para ir a ver un festival de ballet clásico y jazz. Al comienzo me rehusé, porque francamente me da roncha el tan sólo ver un tutú. Pero después dejé a un lado mi revanchismo contra el ballet y acepté ir.

Antes de sentarnos en el auditorio nos entregaron un programa medio gruesito. Tragué saliva. Íbamos a ver la obra “El Corsario” con ballet clásico y posteriormente un compendio “De película” con coreografías emblemáticas del cine, con baile jazz.

Gente, fueron tres horas y media.

Allí estaba yo, en medio de un mar de tutús. Me di cuenta de que el ballet clásico puede narrar toda una historia a través de movimientos [sin necesidad de diálogos], generarte un sentimiento fuerte, erizarte la piel o, simplemente hacerte bostezar. Tooodo depende de la entrega y del profesionalismo de los bailarines.

Realmente la academia entera se movía más o menos igual, pero el factor diferencial para mí era el feeling que le ponían los bailarines [lenguaje deportivo: la garra].

Quien me invitó fue una amiga ex-bailarina, y era la que me hacía los comentarios técnicos sobre el empeine, los brazos, los pies, la flexibilidad, o los fouettés en tournant [?], en fin, los truquitos esos. Gracias a su asesoramiento y a mi gusto personal como espectadora,  llegué a la conclusión de que la mejor bailarina de la noche conjugaba la técnica y la gracia. Cada vez que terminaba su escena, la gente le hacía una mini-ovación [me incluyo]. Ofició de bailarina principal en varios actos de la obra. Sus solos eran lo máximo. Otros, sin embargo, no desentonaron de la obra, pero sus interpretaciones no te tocaban ninguna fibra emocional. Ahí pues está el desafío: imprimir pasión y humildad a lo que uno hace. Cosa que todos deberíamos trasladar a nuestras realidades.

En el caso específico de las mujeres, el ballet te hace toda una lady. Aunque llevado al extremo, una lady engreída. Lo ideal es que emanes gracia y te conectes con el público. Que esos movimientos tan raros del ballet -que NUNCA harías en la vida real- luzcan extrañamente naturales.

Otro apunte de aprendiz más: pararse bien sobre la punta de los dedos es ¡auch!, ¡auch! y re ¡auch! Me contaron que a algunas hasta se les cae la uña al comienzo. Qué dolor 😦 Es que detrás de cada etendre, plier, relevé, tourner, glisser y enlancé [googleé todo eso] hay incontables entrenamientos. Ni qué hablar de la importancia de desarrollar oído musical para dar perfecto al ritmo de Tchaikovsky, Chopin o Debussy. Sumado a eso, debe haber una concentración tal que se domine el cuerpo entero. En síntesis, interminables sesiones en “la barra” esa que todos vemos siempre en las películas.

Luego de haber presenciado “El Corsario”, ahora ya quiero ver “La Bella Durmiente”, “El Lago de los Cisnes” y la favorita de todos: “El Cascanueces”. Y NO PUEDO CREER QUE ESTOY ESCRIBIENDO ESTO.

Finalmente, y sólo como algo anecdótico, me gustaría agregar que hay una verdad irrefutable de la vida: la mayoría de las mamás, llegada su hija a la edad de 8 años, pregunta: “¿qué harás, ballet o piano, mi’ja?”

Adivinen qué escogí 😉

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15 comentarios sobre “Lecciones de ballet

  1. Para ser alguien que no sabe mucho de ballet, muy buen post Naru!jeje. Vos elejiste el basquet!!!jaja, que no dista mucho del ballet, implica mucha disciplina tambien. Entre paréntesis, eso fue lo que a los 7 años me hizo decirle a mi mamá, no, ma lo del ballet no es lo mio jajaja. Me encanta ser espectadora pero pasar horas y horas delante de la barra practicando…noooo jajaja

  2. Jajaja.. Muy buena la conclusión naru!! “imprimir pasión y humildad en lo q hacemos”.. La próxima q vaya al ballet te aviso!! Creo q cuando sea madre le encerrare a mi hija desde los 3 años en una academia de ballet! Jaja

  3. ay amigaaaaaaaaa! =) estoy feliz porque por fin rompiste la barrera de “odio los tutús!” jajaja!! feliz porque te gustó y conociste una parte de mi al ver eso porque lo viví todos los fines de año!

  4. Naru, puede ser que vos escojas ballet o piano para tu hija, y que despues de 10 años de ballet, festivales, ensayos, trajes, te diga: mama, lo mio es la guitarra electrica.
    Asi es la vida!.
    (Cualquier semejanza con la realidad, no es coincidencia)

  5. Casi fui a ver El Corsario, pero acababa de ver otro ballet. Fue espléndida tu actitud de ir a ver ese espectáculo. Como mamá te cuento que no insistí con mi hija; ella fue quien me insistió estudiar ballet (heredó de la mamá), y por circunstancias económicas tuvo que dejar 😦 Me voy a acordar de vos cuando tenga que ir nuevamente. Daaale!

  6. Solamente escribo para decir que me maté de la risa del comentario de Lari jajajajaja..no mentira.
    Me recuerda tu post cuando mi mamá me quiso llevar a escucharle a la Sinfónica (9 años tenía más o menos) y le dije: dura tres horas! Pero no me arrepiento! Me encantó y me muero por ir otra vez! Ahi sentí el feeling que tienen. Tocan con los ¡ojos cerrados! Disfrutan tanto que te lo transmiten. WOW!

  7. me ree encanto!! jaja mi papa quería q yo practique batería pero mi mama dijo que niiiiiiii pensarlo.. hice teclado y guitarra pero muero por tocar la bateria jajaja

    ballet lo siento pero ni ahi..y mas vale q mi hija tampoco quiera jajaja

  8. simplemente me encanto….jaja y si pensandolo bien seria interesante verte con tutú….jaja.
    me encanto lo de imprimir pasión y humildad a lo que uno hace, por que es cierto.. se nota cuando uno no hace con pasion y humildad su labor…. y yo espero q mi hija me diga “ma quiero tocar el violin”jaja 😀

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