Publicado en Apuntes de aprendiz

Días plúmbeos


“Que pesan como el plomo”. Se trata de esas jornadas en las que se termina con ojos rojos, contracturas y poco ánimo. De las que suman su granito de arena para un potencial stress. Los detonadores son múltiples: desde una llamada non grata, las crispaciones familiares, una equivocación tuya, la presión laboral o académica [sumada a fechas límites que te respiran el cuello], una decepción, la enfermedad de un ser querido [y el desgaste emocional que eso acarrea], recibir una crítica destructiva, hasta TODO eso en conjunto. Pasa, ¿cierto?

Hay de esos días. Encima que ya estás vulnerable, también pasa que tenés que imprimir algo urgente y se termina la tinta negra. O ya son las 12.30 del mediodía, los hijos tienen hambre [la comida va por la mitad] y mirás la hornalla y te das cuenta que el gas se está acabando. Y para colmo, tuviste un mes de imprevistos económicos, y revisas tu buzón y allí está la siempre puntual montañita de facturas de ANDE, ESSAP, Internet, tarjeta de crédito, seguro médico […] y sabés que tu sueldo “ya tiene todo nombre”.

Son los días plúmbeos. Los que te dejan sin aire, los que echan tu casa de naipes, los que dejan un resto de vos a la noche, los que casi te hacen perder los estribos, los que te ponen “argel” [acorde a la percepción de los que te rodean].

Aquí viene el PERO: Es posible sobrellevar esos días y aprender algo de ellos. Ya que sentís que te caíste al suelo, aprovechá para recoger algo 🙂

En los días plúmbeos podemos ejercitar el dominio propio, desarrollar madurez emocional, confiar más en Dios, dejar de un lado el orgullo y pedir perdón, también perdonar a quienes nos lastimaron; aprender a ser responsables, a no evadir las dificultades, a ser valientes.

Existe algo denominado la barrera del dolor. Es un proceso que todo atleta atraviesa para conseguir el máximo rendimiento. Sus músculos deberán soportar molestias en ciertas ocasiones para que se ensanchen y se fortalezcan. Como atletas de la vida que somos, los días “que pesan plomo” son los que ejercitan nuestros músculos. Y a tener en cuenta que no somos velocistas, sino corredores de fondo [de resistencia]. Así que, para adelante amigos. No dejemos que lo negativo sea el veredicto final.

Un versículo bíblico para reflexionar:

“¿Hay para Dios alguna cosa difícil?” Génesis 18:14

Recuérdenlo.

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Un comentario sobre “Días plúmbeos

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